Thursday, 7 January 2016

El día del humor, digo, del dragón. Sí, El día del dragón

Editorial: Naufragio de Letras
Páginas: 340
Colección/saga: ¿?

¿Perdón? ¿Qué? ¿Que toca contar de qué va la novela? ¿Ahora? ¡Ah! ¡La sinopsis!
¿Cuánto espacio tenemos? ¿Menos de doscientas palabras? ¡Eso es muy poco!
Uf, uf. Bueno, vamos a intentarlo...

¡El día del dragón es una historia delirante, épica y divertida! ¡Es la mejor novela que podrás leer mientras lees esta novela! ¡Adéntrate en sus páginas y conoce a Fran, Carol y Kang Dae! ¡Los tres deberán enfrentarse a peligros inimaginables para proteger un huevo muy especial! ¡Un huevo de dragón!
Acompaña a nuestros héroes en un viaje inolvidable a través de mundos imposibles. ¡Se las tendrán que ver con magos temibles, hordas de monstruos y con un duque maléfico que pretende destruir el mundo!
¿Quieres más? ¡Pues lo hay!
¡Tenemos caimanes, robots gigantes, cucarachas a la búsqueda de dioses, ratones en huelga, viajes dimensionales, batallas, magia y, por supuesto, un dragón!
¿Te lo vas a perder?

ADVERTENCIA:
Este libro contiene el peor chiste del mundo. Si eres especialmente sensible a los chistes malos, lee este libro bajo la supervisión de un adulto (o dos).






La Real Academia de la lengua define el humorismo como "el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas". 


Humorismo, o sea, lo que viene siendo humor, no os pongáis aquí a haceros el harakiri con la excusa de que no me entendéis, que tampoco estoy hablando en suahili. Bueno, a menos que os diga «hakuna matata», que, por cierto, mi corrector cambia a «patata». Dado mi vicio por las patatas fritas, me suena a pesadilla.



¿Pero qué dices? ¿Se puede saber qué te pasa?

¿Qué me pasa? Bueno, antes de que a la pobre MiniYo le dé un ataque (por cierto, aún ando buscándole un nombre que no sea MiniYo, que ya me ha dado a entender que no le gusta, por si alguien quiere colaborar), confesaré: intento seguir el humor del libro que os presento. ¿Acaso no puedo intentar haceros sentir bien? Ya, ya, no he logrado la sublimación, la catarsis, la... Vale, vale. Los que sí subliman, y de lo lindo, son Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina en la primera publicación de la editorial Naufragio de Letras: El día del dragón. Y además, muchas veces a base de chistes malos. Estoy contentísima no solo porque a mí estos chistes me encantan y los del libro son tremendos, sino porque además nos habían prometido uno (¡el peor del mundo!), y hay un montón.

Yo me pondría a hacer un análisis serio del libro, pero no le estaría haciendo justicia a su carácter, porque hablar de El día del dragón es hablar de, sí, lo habéis adivinado: humor. Otra cosa muy a tener en cuenta: a mí me gusta hacer los análisis poniendo ejemplos de lo que digo, y, obviamente, esta vez no lo voy a poder hacer tanto. ¿Que por qué? Bueno, ¿es que a alguien le gusta que le estropeen los chistes? No, no, lo mejor será que los leáis por primera vez en el libro; de lo contrario, una de las premisas indispensables del humor, la sorpresa, desaparecerá. ¿O acaso creéis que me hice un favor a mí misma el día que encontré una página con las frases más graciosas de una saga que aún no había leído? Os aseguro que el diálogo «—¿A dónde va esa puerta? —Se queda donde está, me parece», no es tan gracioso cuando lo estás esperando. Por eso mismo no os voy a decir de quién es, aunque estoy segura de que la mayoría lo sabéis (y los que no, ya podéis poneros al día con esto de la fantasía).


Pero bueno, de lo que sí os puedo hablar es de los distintos recursos humorísticos que aparecen en El día del dragón y explicaros por qué funcionan. Vamos allá.


RECURSOS DEL HUMOR.

Y luego está Bob Esponja, deleitando
a niños y adultos (ejem, y platos) desde 1999

Según el público al que nos dirijamos, podremos hacer uso de un tipo de humor u otro. Mirad, si no, a los niños. Los payasos y dibujos animados recurren a algo que, no por fácil, no deja de parecernos simple a los adultos: los porrazos. Pon a un tipo dándose tortazos contra las paredes sin explicación, y siéntate a ver cómo los peques se parten de risa sin cansarse (bueno, igual un poco al cabo del rato).




Conforme crecemos, sin embargo, vamos necesitando de más contexto para hacernos reír. Lo más extremo sería el humor negro, que suele basarse en contrastes con una desgracia para provocar la risa, o el sarcasmo, que es una ironía (decir lo contrario de lo que se piensa) dirigida hacia una persona; a veces con malicia añadida.



En El día del dragón no se hace uso de ninguno de estos dos tipos de humor, sino de uno bastante blanco, para todos los públicos y sin connotaciones negativas, y esta es la primera razón de por qué funciona: está bien dirigido a su público, y es que el lector objetivo más joven de la novela tendría unos 11 años.


El humor más evidente y utilizado aquí es el absurdo, que se apoya sobre todo en situaciones surrealistas o incoherentes. En general, lo encontramos, por ejemplo, en algunos diálogos disparatados entre los personajes. ¡Me encantan las chorradas que se dicen Kang Dae y Fran! 


Tranquis, Kang Dae y Fran no se ponen tan tontos.


Por ridículas que puedan parecer las chorradas entre los personajes, en realidad funcionan porque no solo nos hacen reír, sino que al mismo tiempo nos dan información extra sin aburrirnos, como por ejemplo, que a pesar de la familia extra grande de Kang Dae, en realidad este no ha pasado hambre en su vida; o como que a Carol le gustan las cucarachas tanto como a estas les gusta ella. Vale, a veces la información dada no parece importante (parecéis olvidar que, sea cual sea el contenido, es información, y por tanto, poder jejeje). Por cierto, Kang Dae me hace pensar en Los Goonies; cuando habla, le oigo en mi cabeza como una mezcla entre Gordi y Data. ¿Le pasa a alguien más? ¿Ha sido intención de los autores? ¿Va a venir una súper estricta Anabel Alonso a preguntarme cosas de la E.G.B.? 



Más ejemplos de este humor absurdo los encontraríamos en los personajes en sí, o con su apariencia o con su nombre; sobre todo los secundarios. Cabezas metidas en peceras, villanos que se molestan los unos a los otros o que llevan lámparas en la cabeza, capas ridículas o que pelean con paraguas; pollitos malhablados; chefs cabareteros al más puro estilo Lumiere... Todo esto, sumado a sus formas de ser ridículas y sus planes siempre fallidos, contribuye a caricaturizarlos. Sobre todo en el caso de estos villanos, la caricatura es un recurso del que se sirven para denunciar clichés.

Y no solo se parodia a los personajes en sí, sino algunas malas costumbres de la literatura, por ejemplo, la de utilizar nombres complicados: «¡Una hoja de Nombrerarusenlatinus!»






Los nombres, como decía, también ayudan en la intención de los autores o bien de caricaturizar o de parodiar. Con la presentación «Ernestina Malaespina, profesora de gimnasia», no necesitamos que nos cuenten mucho más, ¿verdad? Y habría sido innecesario también, pues no va a salir más en todo el libro. Las rimas en los nombres o la aliteración (repetición de sonidos) funcionan porque nos ayudan a recordarlos mejor, al tiempo que, en ocasiones, nos dicen cosas sobre ellos. Tenemos también al duque Nefastísimo o al chef Flamígero Flambeau, ambos personajes con muy malas intenciones hacia el pobre Wayry (el dragoncito mega adorable de la historia).


En menor medida, otros métodos utilizados serían la 
personificación (atribución de características humanas a algo no humano) o la hipérbole (exageración), e incluso tenemos por ahí algún juego de palabras típico de cuando viene un amigo un poco mongui y te dice: «parece menterio» (no es este, pero del tipo).

Y por último, me gustaría comentar las referencias presentes a lo largo de la novela, tanto en forma de parodia como de caricatura, de personajes reales y ficticios o incluso situaciones. Tenemos a Chicote y a Gordon Ramsey, a Gandalf (el cambio de huid a corred... sutil xD), algo de Harry Potter (o eso me ha parecido a mí: nombres disparatados de asignaturas, carreras en el aire y trampas...), pero también hay pájaros fénix que podrían venir de una archiconocida familia austrohúngara de cantantes. ¿Y la grabación del hechizo que porta el huevo de dragón? ¡Eso son risas épicas, sí!

Desde luego, ¡yo estoy muy feliz! Esto
sí que ha sido una sublimación. ¡Una catarsis! ¡Catarsis para todos!

Cállate, MiniYo, que no te entiende nadie.

Bueno, creo que no me dejo nada por decir, y que lo que me dejo son cosas que podréis ver cuando leáis el libro. 

Si queréis saber más de los autores porque acabáis de volver de Marte y aún no habéis oído hablar de ellos, tenéis información de sus otras obras en sus páginas webs. Por aquí tenéis el blog de Gabriella Campbell, donde comprobaréis su afición por los chistes (malos) y por ayudar a otros escritores, y aquí tenéis a Antonio Cotrina, que abandona su blog cada dos por tres de la manera más vil y cruel, pero bueno, cada cual hace lo que puede con el tiempo que le dejan, así que tranquilos.

¿Tendrá continuación El día del dragón? La verdad es que no he leído ninguna mención a este tema por ningún lado, pero desde luego, ¡no nos pueden dejar con las ganas de saber qué harán Kang Dae, Carol y Fran con Wayry cuando crezca!

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